miércoles, 15 de agosto de 2012

• Un día sin sol




La indiferencia es algo cada vez más normal conforme avancen los días del ser humano, está bien llamarlos "seres humanos "??.

La única importancia que tienen es consigo mismo, sino es que reciben lo que quieren, no le dan a otros lo que quieren o al menos tratar.
El trabajar solo para uno mismo se ha vuelto una costumbre general y obligada de la sociedad, estar todo el día como un robot sin familia, que solo sigue las órdenes de su dueño hasta que termine el día y espera al siguiente con la misma rutina.
Como un joven que de madrugada se encuentra rodeado de varias botellas vacías, pedazos de vidrio, oliendo peor que un cerdo e ignorando que quizás haya perdido su dignidad como persona, aún así ... el joven piensa que es feliz.
Tan feliz como cuando de niño le invitaban unas galletas para que no deje de llorar, habrá crecido, pero solo en estatura, mas no en mente ni espíritu.
Y luego de grande sera como el robot sin familia o quizás algo peor o quizás ni llegue a crecer más.

La chica sin personalidad firme, el niño sin deseo ni imaginación, el profesor sin esperanzas y el anciano que vive en recuerdos, un presente no tan prometedor.
El pasado es mejor ? el presente está bien ? habrá un futuro mejor ?
Todos con diferentes respuestas dependiendo de la generación de la persona, pero una cosa sí es segura, estaremos en todas las épocas.

Si miras alrededor, existen varias personas que necesitan que alguien se preocupe por ellos.
Mientras cruzas el puente, personas desesperadas por algo de dinero te llegan a los pies pidiendo ayuda, y con indiferencia no te queda otra que pasarlo por alto.
Aún hay varias cosas que alegran esta vida, pero hoy no salió el sol.

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